No recuerdo exac­ta­mente por qué estaba bus­cando cemen­te­rios en el aire. Creo que me vino de la idea de que los res­tos de los difun­tos via­ja­ran en avión. La cues­tión es que, siendo los cemen­te­rios luga­res donde se entie­rran a los muer­tos, me asaltó la duda de si la misma pala­bra cemen­te­rio con­tiene un sig­ni­fi­cado ligado a la sepul­tura. Su raíz eti­mo­ló­gica pro­viene del griego y sig­ni­fica dor­mi­to­rio, lo que con­lleva a la con­clu­sión de que los muer­tos no tie­nen por qué estar ente­rra­dos para con­si­de­rar a un lugar donde repo­san res­tos huma­nos un cementerio.

Así que me topé con los ataú­des col­gan­tes de los acan­ti­la­dos de Sagada, a 275 kiló­me­tros al norte de Manila (Fili­pi­nas). Un ritual tra­di­cio­nal en forma de tum­bas col­gan­tes en las rocas que lle­van usando los nati­vos de Sagada durante 2000 años (el último data de algu­nas déca­das atrás).

Ataúdes de las tumbas colgantes de Sagada

Ataúdes de las tumbas colgantes de Sagada

No son únicos en el mundo, pues en China e Indo­ne­sia tam­bién son fans de las tum­bas col­gan­tes. Los chi­nos han usado estos méto­dos en casi todas sus épocas his­tó­ri­cas (incluso durante la Repú­blica China) y los Toraya indo­ne­sios, que con­si­de­ran la muerte lo más impor­tante en sus vidas, tam­bién cuel­gan a sus muer­tos de las rocas y árbo­les, pues con­si­de­ran la tie­rra sagrada y por eso no entie­rran sus res­tos en ella.

Ataúdes de las tumbas colgantes de los Torayas indonesios

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