Las que ponen eti­que­tas a todo el mundo. La gente acos­tum­bra a eti­que­tar a otra gente. Es un reflejo. Algu­nas, sin embargo, uti­li­zan las eti­que­tas cual armas. Escu­cha como ella des­cribe a otra gente. Si nor­mal­mente les pone eti­que­tas tanto a las per­so­nas como a sus com­por­ta­mien­tos, si a menudo habla de “baja auto­es­tima”, “per­so­na­li­dad de tipo A”, “pasivo-agresivo” u otras mane­ras de enca­si­llar a la gente, enton­ces alé­jate. Sola­mente es cues­tión de tiempo para que ella te cla­si­fi­que a ti, y ya será tarde para que te vuelva a ver como una per­sona de nuevo. A pro­pó­sito, esto tam­bién se aplica a las muje­res que cla­si­fi­can a la gente pero de un modo agra­da­ble. Si su mundo está for­mado por un número limi­tado de “tipos de per­so­na­li­dad”, enton­ces tiene pro­ble­mas para tra­tar con gente real y acep­tar­los como son, incluido tú.

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