Lo hemos visto muchas veces en el cine. En el pre­ciso momento en el que el cura mismo dice aque­llo de: “si alguien tiene algún impe­di­mento para que esta boda se realice, que hable ahora o que calle para siem­pre”, es cuando se lía bien grande. Dete­ner una boda es algo muy serio, así que estas medi­das deben ser apli­ca­das sola­mente en casos extre­mos. Supon­dre­mos que no pre­ten­de­mos dete­ner la boda por­que el novio sea un ase­sino, sino por alguna razón más román­tica. Ya sea una boda en Las Vegas o una boda en Bar­ce­lona, estos son los pasos a seguir:

  1. Ase­gú­rate de que dete­ner la boda es la única opción posi­ble. Pro­ba­ble­mente habrá una his­to­ria entre tú y la per­sona que está a punto de casarse, por lo que debes tener cierta segu­ri­dad en que vas a con­se­guir lle­vár­tela contigo.
  2. No aca­bes sen­tado en un lugar escon­dido de la audien­cia, que te cau­sará difi­cul­ta­des a la hora de hacer tu obje­ción. Espera a que todo el mundo esté sen­tado y la boda haya empe­zado antes de entrar por la puerta. Si la boda se rea­liza en un lugar abierto, man­tén una buena dis­tan­cia hasta que la novia haya reco­rrido el pasillo.
  3. Toma posi­ción cuando la cere­mo­nia haya empe­zado: el mejor lugar es la puerta de atrás de la igle­sia o la sala en donde tiene lugar la boda. Si se cele­bra al aire libre, sitúate en la parte de atrás del pasi­llo o el área de asientos.
  4. Cuando el cura o el juez pre­gun­ten si alguien tiene alguna obje­ción a que se realice el matri­mo­nio, coló­cate frente a las pri­me­ras filas o asien­tos del final de la sala. Levanta la mano valien­te­mente pero con sua­vi­dad y di: “yo me opongo”. Inme­dia­ta­mente debes expli­car por que tu amante no debe­ría casarse con la otra per­sona. Debe­rías tenerlo pla­neado y bien ensa­yado para mos­trar con­vic­ción y no debi­li­dad e inseguridad.
  5. Espera. La novia ten­drán sola­mente unos segun­dos para tomar una deci­sión y todo el mundo estará espe­rando su res­puesta. Si se opu­siera a tu obje­ción, sal de la sala cal­ma­da­mente y alé­jate sin rea­li­zar nin­guna escena.
  6. Hazte cargo de la situa­ción si los acon­te­ci­mien­tos siguen tu curso. Si ella decide no seguir ade­lante con la boda, es tu deber ale­jarla inme­dia­ta­mente de la pre­sión de sus fami­lia­res y ami­gos. No  hay duda de que éstos esta­rán enfa­da­dos o furio­sos y exi­gi­rán res­pues­tas si la novia no huye rápi­da­mente de la escena. Ten pre­pa­rado un coche o un taxi a la salida, mas si tene­mos en cuenta que puede ser que ten­gas que enfren­tarte al enfado del novio, el padre, los her­ma­nos o todos ellos a la vez. Incluso no es mala idea tener pre­pa­rado un tra­bajo y una vivienda en alguna otra parte del país, así como ofre­cerse a pagar los gas­tos de la boda, que pue­den ser muy caros, pero ayu­da­rán a caer en gracia.
  7. Dis­fruta de la vida con tu novia robada. Se cui­da­doso, sin embargo, pues alguien que es capaz de aban­do­nar una boda puede tener miedo al com­pro­miso y mos­trar inse­gu­ri­dad en las rela­cio­nes, algo que puede oca­sio­nar pro­ble­mas en tu pro­pia relación.
  8. Si las cosas no fue­ron como espe­rabas, se cor­tés. Asiente edu­ca­da­mente y sal de la boda sin armar un lío. Pro­ba­ble­mente hayas cau­sado sufi­ciente trauma entre los invi­ta­dos. Esta es la razon por la cual es extre­ma­da­mente impor­tante pen­sar bien y ten­dido antes de pasar por esto.