No sal­gas con una mujer que carezca de hob­bies o intere­ses (y lo siento, pero dor­mir y ver la tele no cuen­tan como pasa­tiem­pos). Pode­mos cla­si­fi­car a las muje­res en tres tipos en refe­ren­cia a este concepto:

  1. Muje­res que no tie­nen vida y espe­ran al prín­cipe azul al que pue­den endil­garle todos sus sue­ños y espe­ran­zas. Estas muje­res son como carro­ma­tos bien car­ga­dos espe­rando una mula que los arras­tre. Adi­vina quien es la mula.
  2. Muje­res que lle­van una vida llena de acti­vi­da­des que no les agra­dan, con la espe­ranza de encon­trar un hom­bre a tra­vés de éstas. Una vez lo encuen­tran y lo han cap­tu­rado, se des­ha­rán imme­dia­ta­mente de todas estas acti­vi­da­des para sacar su ver­da­dera agenda. La cues­tión es des­cu­brir si les sabría mal aban­do­nar esos asun­tos. Estate atento a que sucede cuando se encuen­tran en un com­pro­miso y tie­nen que ele­gir entre la acti­vi­dad y algo nuevo. Si se sien­ten ali­via­das al no tener que ir a esca­lar, enton­ces son unas impostoras.
  3. Muje­res que han hecho su vida cen­tra­das en ellas y hacen cosas que les lle­nan. Estas muje­res pue­den lle­gar a tener que sal­tarse sus acti­vi­da­des para salir con un gran tipo (ese eres tú), pero no serán feli­ces si no pue­den ir a esca­lar algu­nas veces.

No sal­gas con una mujer que… incre­mente siem­pre las expec­ta­ti­vas.
No sal­gas con una mujer que… lee nove­las román­ti­cas.
No sal­gas con una mujer que… no acepte un halago.
No sal­gas con una mujer que… quiera tener siem­pre la razón.