Ni Elvis pro­vo­caba esos gri­tos en las joven­ci­llas de pri­mera fila. El ídolo lle­vado a hom­bros por expe­ri­men­ta­dos cos­ta­le­ros sufre un pre­vi­si­ble acci­dente. Pre­vi­si­ble des­pués de ver como hace el cam­bio por detrás del hom­bro uno de los por­ta­do­res delanteros.

Visto en El Perro Flaco.