Hay video­jue­gos que tras­cien­den en su sen­tido más amplio. Tras­cien­den cul­tu­ras, ico­nos, gene­ra­cio­nes, etc. Se con­vier­ten en un refe­rente y nunca mue­ren. Street Figh­ter es uno de ellos. Ryu, Ken, Sagat, Jewelry Man… lucha­do­res calle­je­ros desde 1987, año en que nació Suto­rīto Faitā.

Ahora se une a la saga el Saudi Street Figh­ter. Ambien­tado en el extremo oriente y con los más fie­ros lucha­do­res sali­dos direc­ta­mente del desierto saudí. Ves­ti­dos con esas cami­sas de tallas gran­des (cono­ci­das como Tho­bes) y el típico man­tel de cua­dros en la cabeza (que consta de 3 ele­men­tos: el Tagi­yah, un gorrito ajus­tado que se encuen­tra debajo del man­tel a cua­dros, que se llama Ghu­tra, y el Agal, ese cor­dón negro que ajusta los ante­rio­res elementos).

Real­mente per­te­nece a una pro­mo­ción para la MTV árabe.

Bonus: Al final de los com­ba­tes son todos ami­gue­tes y los árabes se van de after.

Entra­das rela­cio­na­das: Ya hemos hablado un poco de Street Figh­ter aquí y sobre por­qué nunca com­prar nue­vos los video­jue­gos.