No está bien visto decir que se apuesta, que se va por las tar­des o los fines de semana al casino, por­que el hecho encie­rra un pla­cer indi­vi­dual que roza casi el tabú. Hacerlo online y en la pri­va­ci­dad de la casa de uno, podría ade­más til­darse de prác­tica ona­nista. A pesar de todo, si quie­res apos­tar hazlo res­pon­sa­ble­mente. Al fin y al cabo, todo lo que se haga de manera res­pon­sa­ble que­dará moral­mente acep­tado.

Estos inge­nio­sos pós­te­res for­man parte de una cam­paña a favor de apos­tar res­pon­sa­ble­mente del dise­ña­dor James Rey­nolds.